Las energías renovables como foco de empleo

-Tomado de la pagina www.agroinformacion.com

Las energías renovables podrían dar empleo a 8,5 millones de personas para 2030, si los gobiernos tienen voluntad política, según uno de los planes más exhaustivos para el suministro energético sostenible del futuro presentado hoy por Greenpeace y el Consejo Europeo de la Energía Renovable (EREC).

GREENPEACE- El informe [R]evolución Energética: una perspectiva energética mundial sostenible, detalla de forma práctica cómo reducir emisiones de CO2 mientras se logra crecimiento económico al reemplazar los combustibles fósiles con energías renovables y eficiencia energética. La eliminación de los combustibles fósiles conlleva beneficios sustanciales como seguridad energética e independencia de los precios del mercado mundial de combustibles, así como la creación de millones de nuevos empleos verdes.

Basándose en los datos del informe, Greenpeace pide al Gobierno español que apueste sin ninguna duda por las renovables como sector clave para salir de la crisis económica y ambiental. Este mes de junio es decisivo para el futuro de las renovables en España, ya que el Gobierno ha amenazado con reducir drásticamente los incentivos a las energías limpias y debe presentar ante Bruselas el nuevo plan de energías renovables 2020 antes de fin de mes.

“El único futuro posible es con renovables y eficiencia, que han demostrado su rápida capacidad de crecimiento y de creación de empleo”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable de la campaña Cambio climático y Energía de Greenpeace España. “El Gobierno debe despejar todas las dudas y aprovechar el nuevo Plan de Renovables para marcar la senda para un futuro 100% renovable, en vez de hacerse cómplice de las mentiras de las grandes eléctricas, que no quieren más renovables para poder seguir haciendo negocio con sus energías sucias”.

“Con este estudio estamos mostrando a los gobiernos cómo construir un sistema energético sostenible en lo económico, sin la dependencia de los impredecibles costes de los combustibles fósiles, y en lo ambiental, para evitar desastres como la actual marea negra de BP en el Golfo”, ha declarado Sven Teske, experto energético de Greenpeace Internacional y coautor del estudio. “Hay que invertir en las personas, en vez de en sucios y peligrosos combustibles fósiles, para impulsar el desarrollo económico mundial y detener un cambio climático catastrófico”.

El escenario de [R]evolución Energética muestra cómo crear unos 12 millones de empleos, de los cuales 8,5 millones en el sector renovable por sí solo, para 2030. Es decir, se crearían un 33% más (3,2 millones) de empleos en el sector eléctrico de los que se crearán si seguimos como hasta ahora, en que se pronostica que los empleos mundiales del sector eléctrico serán 8,7 millones, de los que la electricidad renovable creará 2,4 millones.

“Aunque se necesitarán muchas políticas adicionales de “Transición Justa” para asegurar que los trabajadores se llevan los beneficios de una nueva economía baja en carbono -formación, protección social, calidad de empleo-, el informe Revolución Energética introduce ideas interesantes que ampliarán las inversiones en energías renovables, algo crucial si queremos combatir el desempleo futuro en el sector energético y evitar que los más pobres del planeta, cuyos empleos dependen de los recursos naturales, paguen los costes de seguir como hasta ahora”, ha declarado Guy Rider, Secretario General de la Confederación Sindical Internacional.

“La Revolución Energética 2010 señala caminos hacia un suministro energético 100% renovable para el mundo. Demuestra que no hay barreras técnicas para lograr esta visión y llevarse sus muchos beneficios en términos ambientales y de empleo. La barrera es política. Todo lo que se necesita ahora para establecer un futuro energético sostenible para nuestro planeta es voluntad política”, ha declarado Christine Lins, Secretaria General del Consejo Europeo de la Energía Renovable (EREC).

Las emisiones mundiales bajo el escenario de [R]evolución Energética alcanzarían su cénit en 2015 y caerían a partir de entonces. Comparadas con 1990, las emisiones de CO2 disminuirán más del 80% para 2050 si el suministro energético se basa casi completamente en energías renovables. Para 2050 alrededor del 95% de la electricidad podría producirse con energías renovables.

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The riddle of experience vs. memory

Aqui un video de Daniel Kahneman ganador del premio nobel de economia del 2002 junto con Vernon Smith.  
La siguiente charla (en ingles) se trata de las experiencias vs la memoria al momento de la toma de decisiones.

Crecimiento Economico Pro-pobre>Informe del MEF

-Tomado de la pagina www.ipe.org.pe

El crecimiento económico del país ha sido pro-pobre, afirma un informe del MEF, basándose en el hecho que entre el 2003 y el 2009 los ingresos del quintil más pobre reincrementaron en una proporción mayor que los del quintil más rico.

El MEF acaba de publicar el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2011-2013. Este documento y el Reporte de Inflación Marzo 2010 del BCR son los principales medios que tiene el equipo económico para repasar lo que ha ocurrido y socializar el escenario macroeconómico oficial de mediano plazo. Varios analistas, incluyéndonos, hemos comentado la viabilidad del escenario fiscal o qué tan probables son las proyecciones de crecimiento del MMM. En esta oportunidad queremos tratar dos temas cruciales. Primero, ¿se han beneficiado los pobres con el crecimiento? ¿O, como reza la monserga social confusa, este “modelo” solo beneficia a los ricos? Segundo, ¿qué se puede hacer para incrementar el bienestar a un ritmo mayor?

El MMM cita el documento Pro-Poor growth: A primer del reconocido investigador Martin Ravallion, que define crecimiento pro pobre como aquél que cumple dos condiciones. Primero, el aumento del ingreso de los más pobres supera al de los más ricos. Segundo, reduce la pobreza. Como puede observarse en los dos gráficos de la parte inferior de la página 44 del MMM, ambas condiciones se han cumplido. Entre 2003 y 2009, el ingreso promedio de los peruanos más pobres creció en 84%, frente al promedio nacional de 38% y el aumento de 18% en el caso de los peruanos más ricos. La pobreza cayó en veinte puntos porcentuales desde su pico a inicios de la década. Consistentemente con estos resultados, se redujo el coeficiente Gini -una medida muy usada de desigualdad en la distribución del ingreso- y aumentó el consumo, así como los servicios financieros.

Hay principalmente tres cosas que se puede hacer para potenciar estos resultados y beneficiar más a los más pobres. Primero, retomar las reformas que redunden en mejoras del capital humano; institucionalidad; infraestructura e investigación, ciencia y tecnología. Obligar a un operador privado a asociarse con ENAPU para operar el Muelle Norte del Callao para “promover la competencia” es justo lo opuesto a lo requerido. Segundo, profundizar la reforma de Gestión por Resultados (GpR), comentada en la página 47 del MMM, y aplicarla a los programas sociales prioritarios. Sería ideal que se concursaran más evaluaciones independientes, se publicaran las mismas y se adoptaran los cambios que sugieran. Tercero, definir y ejecutar una política de desarrollo rural coherente, que también sea una prioridad de GpR. Seguir subsidiando exportadores agroindustriales con los megaproyectos de irrigación, por ejemplo, no parece ser un instrumento efectivo de desarrollo rural. Orientado a los más pobres ¿Cuántos pequeños proyectos se podría financiar y a cuántos campesinos pobres se podría beneficiar con el presupuesto de esos elefantes blancos?

¿Por qué la gente persiste en tomar decisiones irracionales?

-Tomado de la pagina www.prodavinci.com

Con mucha frecuencia la gente no toma decisiones “racionales”. Los agentes económicos están sujetos a múltiples sesgos cognitivos que afectan su forma de percibir los hechos, de actuar ante estos hechos, y de aprender a través de la experiencia. La mayoría de estas anomalías persisten de manera asombrosa y están ampliamente documentadas por datos recabados tanto en el mundo real como en el laboratorio.

Para citar algunos casos, las creencias de la gente se ven sistemáticamente prejuiciadas cuando se trata de las proyecciones de sus actividades empresariales, el monto de dinero que deben ahorrar para su jubilación, y el monto de las hipotecas que pueden pagar*.

Estas conductas no se deben ignorar, ya que pueden generar consecuencias desastrosas para la economía – tal como se pudo observar en la reciente crisis de las hipotecas subprime. Un punto de partida muy útil es conocer el tipo de errores y prejuicios que prevalecen; sin embargo, el mayor reto consiste en entender porqué estos errores emergen, de manera que se puedan predecir y, posiblemente, evitar.

Una nube gris sobre la economía

La economía se fundamenta en la construcción de modelos sobre cómo las personas toman decisiones, a quienes se describe por medio de funciones de utilidad en las que se representan sus metas. Sin embargo, durante muchas décadas esta disciplina ha estado preocupada por las discrepancias entre las predicciones teóricas y las conductas observadas.

Para resolver esta incongruencia, los economistas conductuales han desarrollado nuevas teorías sobre la toma de decisiones, más ajustadas a los datos que los modelos tradicionales. La metodología consiste en desarrollar modelos con el fin de demostrar la relación entre una causa (como la preferencia por un objeto en particular) y una anomalía conductual. Esta línea de investigación formula explicaciones posibles respecto a los datos conductuales, aunque está igualmente sujeta a fallas. A menudo la causa no es observable y no existen pruebas sobre la relación que refleja el modelo. De manera muy particular, la libertad que brindan los métodos de introspección genera un problema respecto a la selección del modelo. Además, la causa de la anomalía conductual puede simplemente radicar en otro aspecto.

Presentación de la teoría neuroeconómica

La neuroeconomía ofrece una solución al aplicar un conjunto adicional de datos obtenidos por medio de diversas mediciones de la actividad cerebral al momento en que se toma una decisión. La neuroeconomía experimental se puede considerar un sub-campo de la economía experimental, donde los datos conductuales se enriquecen con datos sobre el cerebro. La teoría neuroeconómica propone desarrollar modelos basados en el cerebro, capaces de predecir un comportamiento observado.

La neuroeconomía experimental es controversial. Mientras algunos consideran que es una rama de investigación irrelevante, hay otros quienes sostienen que resulta esencial (ver Camerer, et al. 2005, Gul y Pesenderfor 2008). Viéndolo con imparcialidad, el campo es probablemente demasiado nuevo para poder decirlo. La discusión se ha centrado, sorprendentemente, en aspectos empíricos relacionados con el método utilizado para recabar los datos, así como en la cantidad, costo y calidad de los datos sobre el cerebro – mientras que las implicaciones más amplias no han sido objeto de la misma atención -. De hecho, el nuevo conjunto de datos que ofrece la neuroeconomía experimental permitirá entender un poco más las causas de las conductas (y por ende las anomalías conductuales) y ayudará a desarrollar nuevas teorías capaces de explicar y predecir las decisiones, una meta a largo plazo que tiene la economía. Precisamente, la teoría neuroeconómica ofrece esto. Hasta ahora, las investigaciones en ese sentido han sido muy limitadas y, en general, su impacto no se ha tomado en cuenta.

El objetivo de la teoría neuroeconómica es desarrollar modelos basados en pruebas generadas por la ciencia cerebral, como la neuroeconomía experimental, pero también otros campos de la neurociencia y la neurobiología. La medición de la actividad cerebral brinda información sobre los mecanismos subyacentes o fundamentales que aplica el cerebro durante el proceso de selección. En particular, refleja las regiones del cerebro que se activan al momento de tomar una decisión y la manera en que estas regiones interactúan entre sí. Luego, estos conocimientos se pueden utilizar para desarrollar un modelo que represente ese mecanismo en particular. A diferencia de la economía conductual, este modelo no se basa en la introspección o en presunciones plausibles, sino en una propiedad biológica que existe y está documentada.

Ventaja 1: Guía para las limitaciones

La metodología que usa la teoría neuroeconómica tiene dos ventajas. Primero, las pruebas generadas por la ciencia cerebral ofrecen una guía precisa respecto a las limitaciones a imponer en los procesos de toma de decisiones. Esto puede ayudar a descubrir las “verdaderas” motivaciones que hay detrás de las selecciones “erradas” y mejorar el poder predictivo de la teoría. Las teorías conductuales que toman en cuenta los sesgos que influencian las opiniones, se desarrollan con base en modelos de preferencia y no en creencias o procesos de actualización no-bayesianos. En lugar de tratar de adivinar la causa de los prejuicios, la teoría neuroeconómica desarrolla un modelo en base a las propiedades fisiológicas que sirven de fundamento al aprendizaje y la formación de las creencias. En principio, esto puede ayudar a precisar las bases biológicas de las selecciones anómalas. Por ejemplo, las investigaciones de la neurobiología demuestran que el cerebro no puede codificar toda la información contenida en una señal. Las opiniones se activan cuando se obtiene “suficiente” información para apoyar una alternativa, y el cerebro usa una amplia gama de mecanismos biológicos para filtrar la información aplicando las restricciones óptimas. En un artículo reciente indicamos que estas propiedades del cerebro generan una tendencia conductual a confirmar la sensación inicial (Brocas y Carrillo 2009). Los datos conductuales reportan específicamente que los individuos se apegan, con demasiada frecuencia, a las primeras impresiones. Esta tendencia confirmatoria puede surgir del mismo conjunto de limitaciones sicológicas que se aplican al procesamiento de la información. Trabajos adicionales en ese sentido podrían ayudar a descubrir las causas de otras tendencias o prejuicios, y determinar si todas ellas están relacionadas con las mismas limitaciones sicológicas.

Ventaja 2: Descubre las preferencias “exógenas”

La segunda ventaja es que, al modelar explícitamente las propiedades fisiológicas, es posible establecer las bases de algunos elementos relacionados con preferencias tradicionalmente consideradas como exógenas; como por ejemplo, la aversión al riesgo, la aversión a la ambigüedad, o la tasa de preferencia sobre el tiempo. Las selecciones que implican riesgo, incertidumbre, o retrasos en el tiempo pueden requerir de intercambios o canjes muy complejos. Las mediciones de la actividad cerebral nos permiten determinar si el proceso de evaluación se encuentra centralizado, o si varios sistemas cerebrales compiten entre sí para lograr influenciar la decisión final. La teoría neuroeconómica propone modelar la organización real del cerebro, determinar la conducta que emerge de dicha organización y evaluar cuál es la teoría que se adapta mejor.

Un ejemplo de esto es el “descuento”. La teoría neoclásica estándar deriva las tasas de preferencia del tiempo a partir de un conjunto de axiomas sobre las preferencias que reflejan los individuos. Una propiedad atractiva de estos axiomas es que el descuento se debe representar por medio de una función consistente en el tiempo. Para tomar en cuenta la tendencia a postergar las cosas que se observa en las personas, los economistas conductuales han modificado esta función introduciendo un parámetro de inconsistencia en el tiempo, mientras que los teóricos de las decisiones han modificado los axiomas originales. En ambos casos, la motivación de estas nuevas teorías es que la observación conductual no se puede conciliar con la teoría original. En cambio, nuestra reciente investigación utiliza las pruebas neurobiológicas para modelar selecciones inter-temporales como resultado de un conflicto existente entre dos sistemas cerebrales, uno que está interesado en la gratificación inmediata y otro que puede representar mentalmente la recompensa futura. Aplicando este enfoque, podemos derivar tres propiedades de las selecciones dinámicas que generalmente se observan en los datos, a partir de los principios iniciales: la tasa de descuento positiva, la reducción de la impaciencia, y la heterogeneidad de las tasas de descuento a través de las diversas actividades (Brocas y Carrillo 2008). Una metodología similar se puede usar para racionalizar otras características observadas respecto a las preferencias.

Conclusión: El individuo como organización

Muy pronto, la teoría neuroeconómica estará jugando un rol crucial en el desarrollo de teorías capaces de explicar y predecir los comportamientos individuales y las decisiones estratégicas. El mensaje primordial es que el individuo no es un cuerpo coherente. El cerebro es un ente de múltiples sistemas (con objetivos conflictivos, información limitada, etc.); por lo tanto, los encargados de la toma de decisiones se deben modelar como una organización. Concluimos con una analogía. Antes de la llamada teoría moderna de la empresa, las organizaciones se modelaban como actores individuales caracterizados por una función de producción de tipo insumos – resultados. El estudio sistemático de las interacciones entre los agentes y los procesos de decisión dentro de las organizaciones (teniendo en cuenta las asimetrías de información, los problemas sobre incentivos, los canales de comunicación restringidos, las estructuras jerárquicas, etc.) generó nuevas percepciones económicas. Aplicar una metodología similar al estudio de la toma de decisiones individual es, a nuestro modo de ver, la forma más fructífera de comprender los límites de la racionalidad..

Hacia un nuevo paradigma en la teoría del consumidor

 

Las actividades que son llevadas a cabo por la mente humana en el proceso de toma de decisiones han sido estudiadas desde distintas perspectivas y a través de variadas disciplinas. En economía, sin embargo, este proceso ha sido estudiado sólo parcialmente debido a los fuertes supuestos que propone la teoría de la elección del consumidor y que son necesarios para la solución, mediante las herramientas disponibles, de los modelos propuestos en la teoría microeconómica neoclásica. Además, existe una fuerte convicción, que data de varias décadas atrás, de que la mente humana es una caja negra que no podrá ser develada; y se piensa, por lo tanto, que es sobre los comportamientos observados sobre los que se debe realizar el análisis del comportamiento del consumidor y, más generalmente, de los agentes.

Jevons, en 1871, expresa este pesimismo afirmando que el hombre nunca tendrá los medios para medir directamente los sentimientos del corazón humano y que por lo tanto debe ser sobre los efectos cuantitativos de los sentimientos sobre los que se debe estimar su dimensión (Camerer, et. Al, 2005, p.9).

Estos fuertes supuestos han llevado a la teoría económica a obviar los procesos internos que se llevan a cabo en la mente humana para la toma de decisiones, y a inferir de manera poco realista que las preferencias pueden ser medidas mediante la cuantificación de los comportamientos observables y que esto es suficiente para entender el comportamiento del consumidor.

Lo que realiza la teoría económica es una analogía entre la maximización con restricciones proveniente de las matemáticas y la elección del consumidor, para luego aplicar una síntesis metodológica del comportamiento del consumidor con base en los comportamientos observados que permitan validar la analogía previa; sin embargo, este enfoque resulta insuficiente para entender el comportamiento del consumidor porque carece del obligado análisis metodológico previo. En las palabras de Riemann, uno de los científicos más prominentes de la historia, es imposible realizar una síntesis pura o un análisis puro, en el sentido preciso de los términos; siempre una síntesis se sostiene en un análisis previo, y todo análisis requiere una subsiguiente síntesis para poder confirmar o corregir con referencia a la experiencia. Lo afirmado por Riemann muestra claramente el quiebre metodológico en el que ha incurrido la teoría del consumidor (Ritchey, 1996, p.18).

“Purely synthetic and purely analytic research, when taken in the precise sense of these terms, is an impossibility. Every synthesis rests upon the results of a preceding analysis, and every analysis requires a subsequent synthesis in order that it may be confirmed or corrected with reference to experience.”

Riemann sostiene además, refiriéndose al uso de la síntesis sin un análisis previo, que para completar esta actividad el investigador se ve obligado a sostener su trabajo en el uso de la analogía, que indefectiblemente involucra un grado de arbitrariedad extremo; por lo que el enfoque sintético puro lleva a resultados pocas veces correctos y, en cualquier caso, nunca con un alto grado de certeza (Ritchey, 1996, p.18):

“In order to complete such an inquiry, one is therefore compelled to resort to analogy or teleology, which unavoidably involves extreme arbitrariness. For this reason, the synthetic approach (…) leads to results that are seldom correct and, in any event, never very certain.”

En los últimos años se ha podido observar los perniciosos efectos de este incompleto ejercicio metodológico, ya que en otras disciplinas, tanto como en la misma economía, se ha demostrado claramente que la estabilidad de las preferencias no existe si quiera en cortos períodos de tiempo; es más, se ha comprobado que incluso en un determinado momento una persona puede presentar inconsistencia en sus preferencias (por ejemplo, puede ser al mismo tiempo adversa al riesgo para ciertas actividades y amante del riesgo para otras). Algunos experimentos realizados con la conducta del consumidor, tales como los de Simpple (1995), prueban que las preferencias no son estables para un mismo consumidor debido a que éste elige siempre, durante un periodo de tiempo determinado, una canasta distinta de las ofrecidas en el experimento; lo que demuestra que el supuesto de la estabilidad es poco realista (García-Torres, 2004).

Queda claro que la extendida analogía del comportamiento del consumidor como un proceso de maximización de la utilidad sujeto a restricciones, resulta insuficiente para explicar el comportamiento de los consumidores a la luz de los nuevos avances de la ciencia.

En otras disciplinas se han visto importantes avances en relación a la mencionada caja negra, lo que permite dar alternativas a los fuertes supuestos de estabilidad en las preferencias. La neurociencia es ahora capaz de demostrar que la predicción de Jevons es incorrecta, ya que aquella ha desarrollado métodos que permiten la medición directa de los “pensamientos” y las “emociones”. Estos avances están demostrando que mucho de lo que se creía, no era cierto, poniendo a prueba los antiguos esquemas teóricos y creando nuevos (Camerer, et. Al, 2005, p.10).

En este sentido, la conocida teoría prospectiva, desarrollada por Kahneman y Tversky, da los primeros pasos hacia el desarrollo de una teoría más completa de la elección y de la toma de decisiones. En su famoso documento de trabajo de 1992, por el cual se les otorgó el premio Nóbel de economía, muestran las deficiencias del modelo neoclásico y presentan un modelo alternativo, extendiendo su teoría prospectiva inicial: la teoría prospectiva acumulativa. Esta teoría se enfoca principalmente en la toma decisiones bajo incertidumbre y ha sido adaptada así como recogida por varios modelos con aplicaciones a las finanzas. La contribución de Kahneman y Tversky a la teoría económica ha sido de gran importancia y podría catalogarse como un enfoque incremental, ya que agrega variables o propone formas funcionales específicas que reemplazan a los supuestos condicionantes que en los últimos años han sido golpeados por nueva evidencia empírica (Camerer, et. Al, 2005, p.10).

Todo lo anterior presenta un escenario particular en la ciencia microeconómica: una puerta abierta a lo que Kuhn describe como un cambio de paradigma o Revolución Científica (Kuhn, 1996).

En este artículo se presentan las principales ideas de un modelo alternativo de la elección del consumidor, desarrollado por el suscrito en la Universidad San Ignacio de Loyola, que incorpora los nuevos avances de la neurociencia y la inteligencia artificial y los conocidos avances de la psicología humanista, y que persigue la creación de un nuevo modelo para la teoría del consumidor.

Cambio de enfoque para el análisis del comportamiento del consumidor

Como se ha mencionado anteriormente, el paradigma de la microeconomía neoclásica presenta un quiebre metodológico, en el sentido que plantea Riemann, en razón a que se sostiene sobre la base de una analogía y una posterior síntesis, descartando el método analítico mediante supuestos rigurosos presentados en la teoría de las preferencias reveladas.

En este sentido, el modelo alternativo que se plantea no posee la mencionada carencia metodológica (o la presenta en menor magnitud) ya que se sostiene sobre el análisis del comportamiento del consumidor. A diferencia de lo realizado por la teoría económica, el modelo alternativo de la elección del consumidor se construye a partir del análisis de los mecanismos internos que posee el individuo para tomar decisiones, en suma: por qué, para qué y cómo toma decisiones de consumo; y no de la síntesis de comportamientos observables (con ayuda de una analogía) como se plantea convencionalmente.

Este cambio en el enfoque metodológico obliga a la ciencia económica a renunciar a los supuestos de la teoría de la elección del consumidor neoclásica y a plantearse la pregunta ¿Por qué, para qué, cómo y dónde toma decisiones de consumo el individuo? Y, reto aún mayor, a responderla sin el uso de una analogía.

Objetivos del consumo: ¿Para qué?

Los aportes de Abraham Maslow en su “Teoría de la Motivación Humana” representan la mejor descripción de los objetivos que persiguen los individuos a lo largo de sus vidas. Maslow plantea que los individuos toman decisiones con el objetivo de satisfacer cinco niveles jerárquicos de necesidades y que para entrar a satisfacer un nivel superior de necesidades es necesario satisfacer los niveles inferiores.

Las decisiones de consumo son sólo un tipo de decisiones y, por ende, deben perseguir los mismos objetivos. En conclusión, los individuos consumen para satisfacer cinco niveles jerárquicos de necesidades de la manera planteada anteriormente. A continuación se presenta un gráfico con los cinco niveles de necesidades que se desean satisfacer con el consumo.


Motivación del consumo: ¿Por qué?
En el último gráfico también se muestra la razón por la que los individuos consumen. Maslow plantea que existen necesidades homeostáticas y otras motivacionales; las necesidades homeostáticas motivan el comportamiento (el consumo en este caso) cuando no se encuentran adecuadamente satisfechas. En otras palabras, el individuo consume porque desea mantener un equilibrio interno en sus necesidades. Las necesidades motivacionales, en cambio, motivan el comportamiento en todo momento, pero necesitan que las necesidades homeostáticas estén adecuadamente satisfechas para estar presentes. En conclusión, los individuos consumen porque desean mantener un equilibrio interno en sus necesidades.

El proceso de toma de decisiones de consumo: ¿Cómo? Y ¿Dónde?
Para realizar el análisis del proceso de consumo es necesario remitirse a las ciencias cognitivas en razón a que el cerebro es el órgano humano que se encarga de realizar el proceso de toma de decisiones, por ende, es necesario entender al cerebro y su funcionamiento para lograr dilucidar el cómo y dónde de la toma de decisiones.

Existe aún discusión, dentro de la ciencia cognitiva, sobre si la mente se puede representar por pequeñas unidades llamadas neuronas (enfoque coneccionista), o por representaciones de más alto nivel o de mayor complejidad donde se enfatizan los cálculos simbólicos.

Lo que sí se puede confirmar es que el enfoque coneccionista es particularmente útil cuando se desean entender procesos psicológicos que involucren satisfacer restricciones paralelas. Tales procesos pueden incluir aspectos como: la visión, la toma de decisiones y la significancia en la comprensión del lenguaje (Stanford Encyclopedia of Philosophy, 1996).

Son las ciencias cognitivas a través del enfoque coneccionista quienes se encargan de analizar los procesos de toma de decisiones en general y, por ende, debe ser este enfoque el que se utilice para analizar el proceso de toma de decisiones de consumo.

El proceso exacto a través del cual se genera el comportamiento es aún material de estudio; sin embargo, existen varios modelos computacionales que están permitiendo explicar el comportamiento a través de simulaciones y experimentos que se están realizando en las áreas de la psicología y la neurociencia (Stanford Encyclopedia of Philosophy, 1996).

Para el desarrollo del modelo alternativo del comportamiento del consumidor se van a recoger los aportes de la neuroeconomía y de la inteligencia artificial a través de las redes neuronales artificiales.

La neuroeconomía propone un esquema de análisis en cuatro cuadrantes para los procesos neuronales, llevados a cabo por el cerebro en dos dimensiones. La dimensión de los procesos controlados versus automáticos y la dimensión de los procesos cognitivos versus afectivos. En el siguiente cuadro se resumen dichos procesos.

  Procesos Cognitivos Procesos Afectivos
Procesos Controlados (conscientes)    
  ■ secuenciales
■ con esfuerzo
■ deliberados
■ con buen acceso introspectivo
 

I

 

II

Procesos Automáticos (sub/inconscientes)    
  ■ paralelos
■ sin esfuerzo
■ reflejos
■ sin acceso introspectivo
 

III

 

IV

Por supuesto, los cuatro cuadrantes descritos en este cuadro influyen en el comportamiento de forma conjunta, relacionada. Cuando una persona toma una decisión de consumo, esta decisión tendrá tanto factores afectivos como racionales y a la vez factores conscientes y subconscientes.

La evidencia muestra que para tomar decisiones, la persona debe incorporar tanto procesos cognitivos como afectivos de manera equilibrada para lograrlo. Existen evidencias de que la racionalización deliberada y excesiva bloquea el acceso a los procesos emocionales y produce una reducción en la calidad de las decisiones (Camerer, et. Al, 2005, p.29).

Por el contrario, existen evidencias que muestran que las emociones distorsionan la percepción del riesgo, la memoria y condicionan la racionalización creando expectativas distorsionadas sobre lo que puede suceder (Camerer, et. Al, 2005, p.29).

Hacia un enfoque integrado de la elección del consumidor

El análisis previo permite la construcción de un modelo integrado para la elección del consumidor. La herramienta natural para integrar este análisis se encuentra dentro de los importantes avances que está realizando la inteligencia artificial: las redes neuronales artificiales; particularmente, la red multicapa de propagación hacia delante que se presenta a continuación.

Integrando los aportes de la psicología humanista, la neuroeconomía y la inteligencia artificial, ha sido posible, en un proyecto de investigación realizado el 2006 por el suscrito, construir un modelo integral cognitivo para la elección del consumidor que constituye un nuevo marco de análisis en la microeconomía y que no carece del quiebre metodológico de la teoría neoclásica.

Este modelo integral cognitivo de la elección del consumidor representa un claro análisis del comportamiento del consumidor que permite iluminar la “caja negra” mencionada por Jevons y prescindir de la falaz analogía tan extendida en el análisis microeconómico.

Luego de realizar la correspondiente síntesis del modelo integral cognitivo de la elección del consumidor, para el caso de cinco necesidades y cuatro procesos cognitivos, se logra derivar la siguiente relación que resume el proceso de valoración del consumidor (Magot, 2006, p.57).

Con esta relación fue posible generar data para realizar el análisis empírico correspondiente con el objeto de validar el modelo planteado. Este análisis ha dado resultados impactantes, muy por encima de lo esperado, que se resumen a continuación.

Fenomenología de la demanda

La teoría microeconómica neoclásica plantea la demanda del consumidor como una relación entre el precio y la cantidad demandada y afirma que la relación entre estas dos variables debe ser negativa (salvo contadas excepciones). En simple, si el precio de un bien aumenta, la cantidad que un individuo desea de ese bien debe disminuir. Lo anterior es denominado por los economistas: la ley de la demanda. Este fenómeno es, probablemente, uno de los más observados en la realidad y constituye el pilar fundamental del análisis microeconómico. Sin embargo, alrededor de la ley de la demanda se han encontrado diversos fenómenos que requieren un análisis más profundo.

A este respecto, Kahneman y Tversky llevaron a cabo un interesante experimento que se resume a continuación (Kahneman y Tversky, 2005, p.15).

“132 universitarios contestaron las dos siguientes preguntas:

Pregunta 1: ¿Aceptaría un juego que ofrece 10% de probabilidad de ganar $95 y una probabilidad del 90% de perder $5?

Pregunta 2: ¿Pagaría $5 para participar en una lotería que ofrece 10% de probabilidad de ganar $100 y 90% de probabilidad de ganar nada?

A pesar de que las dos opciones presentadas tienen el mismo valor esperado, 55 sujetos (más del 40%) presentaron diferentes preferencias, y de los 55 casi el 80% descartaron la primera pregunta. Esto significa que pensar en los $5 como un pago (la lotería) hace que esta opción sea más atractiva que cuando se piensa en los $5 como una pérdida (el juego).”

Como se puede observar, la conclusión a la que llegaron Kahneman y Tversky con este experimento es que un mismo bien puede tener dos precios, dependiendo de si el precio se percibe como inversión o como gasto. Esto representa un problema para la teoría de la demanda neoclásica que se encargaron de analizar los investigadores mencionados en torno a su Teoría Prospectiva.

Este fenómeno, sin embargo, fue directamente observado en los datos generados por la relación descrita del modelo integral cognitivo de la elección del consumidor. A continuación se presenta un gráfico mostrando estos datos.

En este gráfico se muestra el mismo fenómeno descrito por Kahneman y Tversky: a un individuo que percibe el dinero como un bien independiente le resulta más difícil desprenderse de este bien que cuando lo percibe como parte del producto que adquiere, como un atributo.

La teoría prospectiva de Kahneman y Tversky

La teoría prospectiva de Kahneman y Tversky constituye uno de los avances más importantes en la teoría microeconómica de los últimos tiempos y fue esta teoría la que les permitió ser acreedores del premio Nóbel de economía en el año 2002.

En una investigación de extraordinaria calidad y con abundante evidencia experimental, Kahneman y Tversky demuestran que:

  • Los individuos son adversos al riesgo para las ganancias y amantes al riesgo para las pérdidas.
  • Los individuos son más amantes al riesgo para las pérdidas de lo que son adversos al riesgo para las ganancias.

El resultado de estas dos importantes conclusiones se refleja en el siguiente gráfico.

La teoría prospectiva representa una dura crítica a la estabilidad de las preferencias propuesta por la teoría neoclásica y constituye, como se mencionó anteriormente, uno de los aportes más importantes al proceso de cambio en el paradigma de la microeconomía neoclásica.

Al igual que con el caso de la demanda, los datos generados por la relación derivada del modelo cognitivo alternativo de la elección del consumidor, muestran exactamente lo mismo que lo propuesto por la teoría prospectiva. En el siguiente gráfico se muestran los datos generados.

Los dos fenómenos sobre los que se ha realizado el análisis en este artículo constituyen sólo dos ejemplos de los tantos que demuestran la capacidad explicativa del modelo integral cognitivo de la elección del consumidor.

Conclusiones

El modelo integral cognitivo de la elección del consumidor, expuesto sucintamente en el presente artículo, representa un claro análisis de los mecanismos internos de los individuos que son utilizados en el proceso de consumo, por lo que constituye un modelo alternativo apropiado para la teoría microeconómica neoclásica, que sufre de un quiebre metodológico por el débil uso de la analogía, entre la maximización con restricciones y la racionalidad del individuo, como fuente inicial para la síntesis del comportamiento del consumidor.

El modelo expuesto en este artículo, además, logra explicar la ley de la demanda, y varios fenómenos interesantes alrededor de la misma, de forma natural y sin la necesidad de realizar supuestos comprometedores, como los planteados por la teoría de las preferencias reveladas.

Por todo lo anterior y, además, por la flexibilidad y la potencia del nuevo modelo planteado, resulta apasionante y revelador ver hacia el futuro del análisis del comportamiento del consumidor con los pies puestos sobre este gestante paradigma. 

Modelando Alianzas Políticas

Dentro de las formas que ha tomado la investigación de la toma de decisiones tanto de personas como grupos (hablando de investigaciones científicas por cierto) el Modelado Basado en Agentes se ha transformado para algunos (Robert Axelrod por ejemplo) en una “tercera vía de hacer ciencia” (haciendo referencia a que las dos primeras son la inducción y la deducción). El Modelamiento Basado en Agentes permite simular el comportamiento de individuos, a través de programas computacionales, en contextos específicos, principalmente a través de reglas de comportamiento que determinan las conductas a estudiar. Un ejemplo clásico es el torneo realizado en 1984 donde se pusieron a prueba estrategias para el Dilema del Prisionero en su versión iterada.

Un caso interesante de aplicación de este modelo se ha llevado a cabo para observar cómo distintos grupos de intereses (como partidos políticos, países en contextos de guerra y firmas de negocios) en contextos particulares se juntan y forman alianzas de cooperación. En este contexto se estudia como estos grupos se organizan en bandos muchas veces opuestos y se busca predecir cuales configuraciones tienen mayor probabilidad de ocurrir (que grupos tienen mayor probabilidad de unirse a determinados grupos), a partir de una regla básica del tipo: Los elementos tienden a reunirse con otros con los que presentan compatibilidad y a mantenerse separados de los que supongan una menor compatibilidad (Axelrod, 2003).

La aplicación más emblemática de esta forma de estudio la llevaron a cabo Axelrod y Scott Bennett (en el año 2003) emulando el contexto social previo a la Segunda Guerra Mundial en un sistema computacional e ingresando la información de 17 paises europeos involucrados en ese conflicto bélico. El objetivo fue ver como el modelo computacional realizaba las alianzas estratégicas, basado en la información real de la época ingresada a un sistema que hiciera referencia a la compatibilidad de ellos en muchos aspectos (sistema económico de cada país, información de sus relaciones diplomáticas, regimenes políticos, etc.) e identificar su similitud con las alianzas realmente establecidas en el tiempo previo y durante la guerra.

Los resultados fueron sorprendentes incluso para los mismos investigadores, ya que las alianzas establecidas en la simulación tuvieron una similitud superior al 90% con las efectivamente dadas en la realidad europea de las décadas del 30 y 40. Esto es sorprendente ya que en el modelado existían más de un millar de posibilidades de alianzas. El estudio significó un concluyente apoyo empírico al modelo y además demostró el poder predictivo (o postdictivo en este caso) para la investigación de la formación de alianzas y toma de decisiones de grupos de intereses.

Resulta interesante pensar en otras posibles aplicaciones de este modelo como la predicción de alianzas políticas, sobre todo en sistemas como el chileno (al igual que varios otros) donde dos bandos son los que se reparten el poder, por lo tanto los partidos políticos se ven forzados a la formación de alianzas cooperativas.

 Por poner un caso más específico: ¿Los nuevos referentes políticos que en Perú se han desligado (y se siguen desligando) de sus partidos, serán capaces de establecer alianzas por conveniencia electoral (y para fastidiar al gobierno, cosa ya vista), aun con sus rivales “ideológicos” históricos?… aquello que se ha dado en llamar independientes. Probablemente este modelo algo podría decir al respecto.

Tomado de: www.neuroeconomía.cl